Este gabinete de comunicación siempre está a la altura, pero en esta ocasión era más importante que nunca afinar la puntería y anotar triple tras triple. Supimos por primera vez de la Fundación Alejandro Da Silva gracias a Mónica Santana, trabajadora social de esta organización que fundamenta su razón de ser en hacer que la vida de niños y niñas con leucemia se pinte de color, alegría y esperanza. Ella y todo el equipo que hace posible la asistencia a estos pacientes nos hicieron partícipes de uno de sus eventos estrella anual: el partido de baloncesto ‘Solidarios con altura’.

El histórico Centro Insular de Deportes (CID) de Las Palmas de Gran Canaria fue el escenario elegido para dar vida a las notas de prensa, entrevistas, convocatorias de medios y piezas en radio y televisión. Un entorno único donde el deporte y la solidaridad se dieron la mano para conseguir un impacto mediático a la altura de la acción que teníamos entre manos, una labor que atiende de más de 700 pacientes oncohematológicos y oncológicos y a sus familiares durante todo el año.

Personalidades de la esfera social y artística se dieron cita en este partido benéfico donde la ilusión y la cooperación brillaban a su máximo esplendor. En el encuentro, referentes del mundo deportivo, artístico, político, mediático, político y sanitario como los jugadores del CB Gran Canaria Óscar Alvarado y Berni Hernández, la cantante Beatriz Pérez, el luchador Juan Espino “El Trota”, el exjugador del Real Madrid Carmelo Cabrera, los presentadores de televisión Wendy Fuentes, Ana Trabadelo y Pedro Machín, el divulgador científico Javier Santaolalla o el gamer Thanix se dieron cita para realizar sus mejores, entradas, lanzamientos y tapones en pro de una causa única. Además, este año los asistentes pudieron disfrutar de un saque de honor llevado a cabo por uno de los estelares de nuestra música urbana, Cruz Cafuné, quien demostró que entre barras y conciertos también hay tiempo para una pachanga solidaria.

Desde que en MASDACHE pusimos un pie dentro de esta acción la emoción no ha hecho más que crecer. Conocer la historia de la familia Da Silva, el sueño de unos padres que supieron ver en la carencia de apoyo una vía de solidaridad donde plantar sonrisas donde antes de no había nada. El partido ‘Solidarios con Altura’ no solo fue una cita deportiva, sino un recordatorio poderoso de lo que se puede lograr cuando la unión de corazones y esfuerzos se pone al servicio de los más necesitados. Hoy, cuando la pelota ya no bota sobre la cancha del CID, seguimos siendo parte de esa historia que inspira, porque en esta lucha, cada paso cuenta. Y si hay algo que aprendimos en esta cita, es que cuando el deporte se encuentra con la solidaridad, no hay canasta imposible.
